viernes, 29 de mayo de 2015

¿Se es cornudo por factores genéticos o ambientales?


         Esta es una pregunta que se hace a menudo. Creo que todos nacemos con inclinaciones bien dominantes o bien sumisas y que progresan a medida que crecemos en base a una gran cantidad de factores que incluyen el medio ambiente. Eso no quiere decir que el hombre más masculino del mundo no puede tener un lado muy sumiso o una mujer no puede ser muy femenina y ser dominante. Las tendencias dominantes y sumisas no se traducen en  masculinidad o feminidad. Hay un montón de hombres por ahí que tienen una gran personalidad durante todas sus actividades, pero por las noches y los fines de semana son totalmente sumisos detrás de la puerta del dormitorio.


         En cuanto a medio ambiente, si una persona creció con una madre fuerte o un padre débil es fácil  que pueda asumir cualquiera de esos rasgos de carácter que fueron los que le sirvieron de modelo. También es lógico que si un hombre creció en un hogar donde vivió de alguna manera los cuernos puede fascinarse con ellos cuando es adulto. Estoy bastante seguro de que mi madre ponía los cuernos a mi padre. Ella era una coqueta infernal cuando estaba  sobria y que lo era muchísimo cuando había bebido un poco. Tengo recuerdos de un hombre que era amigo de la familia cuya  mano recorría, de forma distraída y ocasional,  el muslo o el pecho de ella; o con una mano descansando demasiado alto y demasiado tiempo en un muslo. Recuerdo el lápiz labial extendido por los labios y conversaciones telefónicas cuando mi padre estaba fuera de la casa. 


          ¿Es pura coincidencia que nací con una inclinación hacia la sumisión y crecí  en un estilo de vida cornuda que me ha fascinado y que tanto me gusta ahora? No estoy seguro de cuánto es genético y cuánto es debido al medio ambiente, pero creo que todos somos el  producto de los genes de nuestros padres y de nuestro medio ambiente y yo no soy diferente.
         Lo importante es estar cómodo con lo que se es. Tanto si se es sumiso, dominante, o ninguno, no hay que tener  miedo de aceptar lo que se es y lo que le gusta. ¡La vida no es un ensayo que luego se pueda corregir y repetir! ¡Así que disfrútenla!

sábado, 23 de mayo de 2015

IMÁGENES
  

    ¡Qué magnífica vista! Esta mujer me recuerda mucho a mi novia, rellenita, con unas tetas enormes. Tetas que son una fuente de atracción y de disfrute para el macho que la jode. Sus manos casi siempre están en ellas, bien pellizcando suavemente los pezones, bien sobándolas por un lado y por otro. Y ella mira hacia abajo y ve lo mismo que yo veo: una gruesa polla que desaparece en su coño, que sale un poco y que vuelve a desaparecer una y otra vez. Yo veo eso y siento un cosquilleo en la punta de mi polla. Cuando el macho termine yo sentiré otra clase de cosquilleo, el de meter mi polla en el coño de mi novia todo lleno de leche. 


 
        Esta mujer no tiene pinta de estar pasándolo nada mal, pero que nada mal. A lo mejor ella era reticente a la vida cornuda que le proponía su marido, pero cuando la probó, sus ideas empezaron a cambiar muy rápidamente. Hoy en día disfruta y disfruta de uno o de varios machos y siente oleadas de placer que le vienen y le van al mismo ritmo al que le entra y le sale la polla de turno. ¡Qué gran descubrimiento ha sido para esta mujer la vida cornuda!

    
       Esta mujer está mirando a alguien. Lo más probable es que mire a su esposo, que es el que estará haciendo la fotografía. Ella querrá saber cuál es su reacción: si tiene la polla bien tiesa es señal de que se excita, de que es un buen cornudo mirón; si tiene cara de angustia y de disgusto es señal de que está sufriendo, de que se siente humillado y que está en su papel de cornudo sumiso… En definitiva lo que la esposa quiere comprobar es si su marido está reaccionando como lo que es: un buen cornudo.


     ¡Qué buena escena cornuda! El macho tumbado boca arriba; la esposa sentada a horcajadas sobre él, con la raja justo encima de la polla, y el marido chupando la polla para ponerla bien tiesa, al tiempo que es tremendamente humillado pues está preparando la polla del hombre que va a joder a su mujer. ¡Qué bien se lo están pasando estos tres personajes! ¡Qué disfrutes más intensos se dan en la vida cornuda!

sábado, 16 de mayo de 2015

SENSACIONES INICIALES

 

            Cuando los cornudos vemos que nuestra esposa empieza a coquetear con un hombre, bien sea su macho habitual o un ligue ocasional, ya intuimos que nuestros cuernos van a crecer.
            Toda esta fase de preparación es una diversión para nuestra esposa y es una fase de enorme excitación y de angustia para nosotros.


            Hace varios años que mi esposa y yo somos una pareja cornuda. He visto a mi mujer muchas veces con otros hombres. He visto como empiezan a juguetear, como le empiezan a meter la mano por debajo de la falda y subiendo por los muslos llegan hasta el culo y la entrepierna. Eso me excita y me gusta verlo, pero a la vez me produce ansiedad y desasosiego. Son unas sensaciones y unas emociones contradictorias. Quizá en el fondo me da rabia que otro hombre la disfrute, quizá la quisiera solo para mí, quizá quisiera que ella disfrutara solo conmigo.


            A lo mejor en el fondo ese desasosiego y ansiedad no son nada más que celos. Celos de otro hombre que pueda enamorarse de ella y ella de él. Celos de que en determinado momento mi esposa deje de joder con otro hombre  y empiece a hacer el amor con él.
            Pero ver como le tocan los muslos, el culo, el coño…; ver cómo le van quitando la ropa y cómo le acarician sus tetas; ver su  cara llena de deseo y excitación; ver las miradas que me dirige, miradas que son una mezcla de complicidad, de burla y de lujuria; y ver como la polla de otro hombre entra por su coño me produce una gran excitación, excitación que me es muy, pero que muy placentera.


            Hay quien piensa que esos celos o desasosiegos o angustias o como se les quiera llamar, no son deseables. Que lo ideal es desterrarlos y quedarnos solo con el disfrute de ver a nuestra esposa con otro. Pero creo que esto no es posible. Creo que unas emociones no pueden ir sin las otras.


            Hay ocasiones en que solo veo algo similar a lo que se ve en esta fotografía. Y si sé que ella no es mi esposa esta visión no me produce ni placer, ni angustia, ni nada; es más, ni siquiera me excita. El mundo de los cuernos, por lo menos para mí, necesita de ambas cosas, y creo que esa conjunción de sensaciones aparentemente contradictorias son las que dan emoción e intensidad a la vida cornuda.

lunes, 4 de mayo de 2015

¿CÓMO EMPEZAR?



        Hay muchos hombres, más de los que se piensa, que desearían que su mujer jodiese con otros hombres. Se lo dicen a su esposa, muchas se niegan en rotundo a tal práctica, otras dicen que sí cuando están los dos en la cama y de esa manera alimentan la fantasía de su marido. Pero el paso a la realidad se da en muchas menos ocasiones ¿pero cómo dar ese paso?
        La mejor manera es empezar poco a poco. Hoy en día hay bastantes clubs, discotecas para gente de todas las edades y locales de intercambio.
        Lo primero que tiene que hacer la pareja es ir a un lugar donde la mujer se pueda dar un buen sobo con otro hombre. Hay hombres y mujeres que en frío piensan que eso les gustaría y que no les importaría hacerlo, pero cuando un marido ve a su mujer sobándose y besándose con otro hombre es cuando realmente ve si sus fantasías son realmente consistentes. Lo mismo le ocurre a la esposa.


        Después de un primer sobo “suave” se debe intentar otro más “fuerte” (que la toquen las  tetas, el coño, que ella le toque la polla al otro, que le haga una paja o le dé una buena mamada).Si los deseos de que la esposa se acueste con otro hombre persisten ya solo queda el último paso, el definitivo.



        Cada pareja es un mundo especial y el hombre elegido puede variar mucho de unas a otras parejas. Cuando no se tiene un amigo concreto lo mejor es ir a un local de intercambio. Es muy importante que el marido vea a su esposa desnuda, o lo más desnuda posible, en brazos de otro, y que haga todo lo posible para ver como se la mete y cómo ambos se corren.
  


        Si la pareja queda satisfecha ya pueden continuar en el mundo de los cuernos. Si a alguno de los dos no les gusta pues se olvidan del tema y “aquí no ha pasado nada”.  
    
 

        Todo lo escrito es solo un procedimiento muy genérico que cada pareja tiene que ajustar a sus gustos y posibilidades. Pero una cosa es verdad: hay que ir poco a poco. Es casi imposible hacerlo de golpe y si se hace las consecuencias pueden ser catastróficas para la pareja.