viernes, 30 de octubre de 2015

¿Dónde está mi esposa?
                 Me despierto por la mañana y mi esposa no está aquí. La he estado esperando hasta las 3 de la mañana pero ella no llegó. La llamé por teléfono y me salió directamente el buzón de voz. A ella le encanta torturarme de esta manera.
A veces me dice que va con las compañeras a tomar una copa y llega a altas horas de la madrugada o incluso al día siguiente, con el pelo revuelto, resaca y diciendo cosas incompletas sobre sexo que me mantienen lo suficientemente excitado como para comerla el coño, que posiblemente esté bien jodido. A veces me llama y me dice que además de ir con las compañeras se han unido algunos “jefes”, que en nuestra jerga significa machos con pollas grandes, las que le gustan tanto a ella.
 
         Hay días, mejor diría noches, en que me manda un mensaje con una foto. Ella está seductoramente vestida pero no sé dónde está, ni con quién, y por si fuera poco se nota ese brillo en sus ojos que significa que va a follar.
         Esta es mi vida y por alguna razón, aunque no sé bien porqué, me gusta. Los celos me vuelven loco: las largas noches en vela, la espera, la angustia, el hacerme preguntas, la excitación, todo ello converge en mi mente y me vuelve loco. A ella le encanta jugar de esta manera conmigo; a ella le encanta coquetear, le encanta el hecho de que yo no sepa nada y que solo sabré lo que ella quiera decirme. En esas esperas me pregunto de qué hablarán: ¿Ella le habla de lo pequeña que tengo la polla y como obtiene poco placer con ella? ¿Le habla de cómo le gusta que  yo mire y huela  sus bragas cuando vuelve a casa? ¿Ella le dice que lamo su coño cuando regresa? Mi mente va de una pregunta a otra e imagino la situación.
          Suena mi teléfono. Es un mensaje de ella. Mi garganta se seca, los latidos del corazón aumentan. El mensaje dice: “Voy camino de casa cariño; prepara bien la cama; enciende algunas velas y ten la lengua lista”.

martes, 27 de octubre de 2015

¿EL TAMAÑO IMPORTA?
 
Mi mujer nos da su opinión sobre la importancia que ella da al tamaño de la polla de los hombres con los que jode.

Muchos hombres creen que las mujeres nos volvemos locas cuando vemos una polla de grandes dimensiones. Eso es  verdad pero también es mentira, me explico. A mí lo primero que me atrae sexualmente es el hombre en su conjunto; hay hombres que tienen un especial atractivo que les hace muy apetecibles; si esos hombres tienen una buena polla, mejor que mejor.


Desde luego que una polla grande me hace sentir unas sensaciones diferentes. Con una polla grande me siento llena, repleta, como empalada. Pero hay otros factores además del tamaño: prefiero una polla con un capullo bien destacado a una que no lo tenga. Un capullo cabezón me roza más intensamente y me hace disfrutar más.


Otro factor que me hace disfrutar mucho es que la polla esté bien tiesa y bien dura. Afortunadamente eso no es problema, la Viagra hace maravillas y las pollas aguantan tiesas casi toda una noche.

 

Pero el máximo disfrute lo consigo según cómo se mueve el hombre que me la está metiendo. Hay hombres que se mueven de una manera especial que hacen que me sienta en el paraíso. Los dos hombres con los que más he disfrutado se movían de una manera que no sé definir, pero que me daban en lugares de mi coño, a un ritmo tal, que me hacían casi perder el sentido del placer que sentía. Son hombres con unas buenas pollas, cabezonas, que se ponen muy tiesas y duras pero que no son de las más grandes que me he metido. Las más grandes me han dado placer, pero no el máximo de placer.
El tamaño sí que importa, pero no es lo más importante.


Joder en esta posición solo se puede hacer con una polla de buenas dimensiones. En este caso el tamaño sí que importa.
¡Besos!

sábado, 24 de octubre de 2015

¿CÓMO LE DIGO A MI ESPOSA QUE ME EXCITA SER UN CORNUDO?
Un amigo nos dice: Soy de Venezuela, Valles del Tuy. Mi esposa me monta los cuernos y yo quiero consentir y que me cuente. ¿Cómo decirle que me excitan sus aventuras con Jorge?

Este caso se trata de una puesta de cuernos tradicional, es decir, ella cree que está engañando a su marido y que él no sabe nada. El sí que lo sabe y disfruta sabiéndose un cornudo, pero le gustaría que su mujer supiese que a él no le importa que tenga un amante, es más, le gustaría que supiese que a él le gusta que tenga un amante y que le hiciese partícipe de sus puestas de cuernos.
Pero ¿cómo decírselo? La mayoría de las mujeres creen que un marido no debe consentir que ella folle con otros hombres. Creen que si él no se enfada es porque ya no la quiere, porque él también tiene otra amante o porque él también quiere joder con otras mujeres. Lo que la mayoría de mujeres no entiende es que a los cornudos lo único que nos gusta es que nuestra esposa o novia nos ponga los cuernos  y nos deje participar de una manera o de otra. Lo que nuestro amigo tiene que conseguir es que su esposa reconozca que le pone los cuernos y le haga partícipe.
Yo empezaría poco a poco hablando con ella en la cama – antes, durante o después de joder – sobre cómo me ha gustado y cómo me ha excitado verla coquetear con él, ver cómo le miraba el escote, ver cómo le ponía la mano disimuladamente, escuchar ese comentario atrevido, etc. De lo que se trata es de irla mostrando a la esposa que realmente no nos importa que coquetee descaradamente con otro, sino que nos gusta que lo haga.
 Yo seguiría con los comentarios de agrado y la invitaría a usar una ropa un poco más atrevida cuando estemos con él, le diría como me gustó ese momento en que él le puso la mano en el culo, en cómo se arrimaba cuando bailaban en el club, etc. Con este proceso llegará un momento en el que probablemente surja la cuestión de ¿y si me la mete? ¿es que no te importaría que me jodiese?. En ese momento hay que ser sincero y decir claramente ¡me encantaría que te la metiese! explicando cómo y por qué. Es un proceso que debe ser lento, pero tienes mucho ganado: a tu mujer le gusta joder con otros hombres y tú ya tienes tus cuernos. Suerte y que cada vez disfrutes más de ellos. 


martes, 20 de octubre de 2015

NO SOMOS LO QUE PARECEMOS
 
            Las parejas cornudas no llevamos un cartel pregonando nuestra forma de entender el matrimonio, ni tampoco vamos haciendo alardes de nuestras aficiones y preferencias sexuales.
 
            Somos personas de los que la gente nunca pensaría que la esposa se acuesta con otros hombres con el consentimiento de su marido, ni que éste disfruta de tener unos buenos cuernos.

            Nosotros escondemos nuestros gustos bajo una capa de inocencia y normalidad. Vamos con los amigos y familiares el domingo  y  mi mujer todavía tiene en su coño restos de la leche que le echó su amante el sábado por la noche.

            Participamos y sonreímos inocentemente en la reunión de padres del colegio a sabiendas que al terminar yo me iré a casa a cuidar de los niños y ella irá a encontrarse con su amante.
 
            A los ojos de los demás yo soy un padre y un marido modelo y mi mujer es la es la madre amorosa y  esposa fiel. Solamente los dos sabemos la verdad: ella es  mi caliente esposa y yo su cornudo marido.

jueves, 1 de octubre de 2015

POR DETRÁS



         Como cornudo hay un montón de cosas que me encienden y excitan muchísimo. Una de ellas es ver a mi esposa jodiendo estilo perrito sabiendo que es su posición favorita, algo que yo puedo hacer bastante mal porque mi polla es demasiado pequeña.


         A esto hay que añadir el hecho de que mientras la joden duro y rápido  ella goza tanto que pierde el sentido de la realidad. Y yo me pregunto ¿El va a sacar la polla cuando se vaya a correr, como prometió, ya que ella así se lo pidió?


 Ella está tan excitada que está en otro lugar por completo y le dice que no pare. Yo quiero que ella disfrute de un modo tal que yo no puedo hacerla disfrutar así, y ahora estoy también tan excitado que no me importa nada si saca la polla o se corre dentro de ella.


 Lo que quiero es verla disfrutar, porque cuanto más disfruta ella más disfruto yo también. Y en un momento mi esposa y su amante explotan en un orgasmo increíble. Ella no hace nada para impedir que su raja se llene de leche. Cuando se calma un poco hace un gesto para que yo vaya a limpiarla el coño mientras ella le limpia la polla.


         Esto es el disfrute en su apogeo, y los cuernos en su mejor momento.