domingo, 29 de noviembre de 2015

¿HUMILLACIONES?
         El mundo de los cuernos es muy amplio. Hay muchos tipos de cornudos y muchas situaciones en las que se dan los cuernos. Hay una idea bastante extendida en la que los cuernos están unidos a la humillación del marido por parte de la esposa, por parte del amante y por parte de amistades.


         Yo no estoy de acuerdo con esa idea. A mí no me gusta que me humillen ni mi esposa, ni amantes, ni conocidos. Mi esposa y yo nos metimos poco a poco en este mundo de los cuernos porque mejoraba nuestras relaciones sexuales. Empezamos con intercambios y con ellos nuestras relaciones sexuales eran más intensas y más satisfactorias. De allí fue muy fácil pasar a unos cuernos puros y duros, yo solo jodo con mi mujer y ella lo hace con otros hombres.


         A mí me gusta verla follar con otros, pero no siempre lo hago; hay veces en que sé que ella va a irse con otro o que otro va a venir a casa y yo no estaré, y todas estas situaciones nos producen mucho placer a ambos.
         Los dos tenemos muy claro que una cosa es que otro le meta la polla y otra que por eso no nos queramos. Nos queremos mucho, hacemos planes juntos, somos compañeros y disfrutamos de nuestros hijos, pero a mí me gusta que joda con otros hombres y a ella le gusta joder con otros hombres. Y eso es todo. Yo no tengo que tener puesta una jaulita de castidad, ni tengo que vestirme de mujer, ni tengo que chupar sistemáticamente la polla  a su amante ni ella se ríe de mí porque mi polla no es tan grande como la de algunos de sus amigos, etc.



         Las humillaciones tienen sentido para aquellas parejas que disfrutan de ellas. No sé cuantas parejas serán, imagino que no serán muchas, pero viendo muchos blogs y páginas dedicadas al mundo de los cuernos parece que las humillaciones, de una manera o de otra, son consustanciales a los cuernos: ¡nada más falso!


 No conozco a ninguna pareja  que practique las humillaciones para que nos  puedan contar sus razones y sus impresiones. Me gustaría conocerlas. Cuando sepa más sobre este tema lo publicaré.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

LO QUE NOS GUSTA…
Hoy,  uno de nuestros amigos nos ha dicho que su esposa se va todo el fín de semana fuera, y ha sugerido que nos podíamos reunir los tres.
 Mi mujer me ha preguntado mi opinión y naturalmente le dije que me encantaría, que la última vez que nos juntamos superamos mis expectativas y fantasías, pero que yo aceptaría siempre lo que ella decidiera. Ella me dijo que lo pensaría y que ya me diría su decisión.
         A partir de ese momento empezó la emoción. Un par de días más tarde me dijo que había decidido enviarle un correo electrónico proponiendo un plan que ellos discutirían, sobre lo que ocurriría ese día cuando nos viésemos.
 
 Escuchar esto y ponérseme tiesa la polla fue todo uno. Tengo que decir que no he estado tan emocionado en mucho tiempo. Saber que mi esposa y nuestro amigo con el que va a joder, van a decidir  lo que hacen es sumamente erótico.  Para un cornudo es muy excitante, es un gran disfrute no saber lo que me espera al ver a mi esposa y nuestro amigo.
         La última vez disfruté viendo su gran polla entrando en el coño de mi mujercita y echándole un buen chorro de leche. Disfruté viendoles follar a cuatro patas como yo no puedo hacerlo debido al pequeño tamaño de mi polla.

 Me alegra saber que ella se sentirá llena y saciada por su gran polla y que sentirá un gran placer, siendo jodida varias veces de una manera increíble. Es para mí una gran satisfacción como cornudo saber que voy a tener que atender a los dos en lo que deseen.

         Esta es una situación que nos encanta a los dos.A mí me gusta mucho verla disfrutar sexualmente, me gusta verla tan sexy, tan voluptuosa, y me gusta mucho ver como me hace crecer los cuernos.
 

martes, 17 de noviembre de 2015

DESNUDARSE LA PRIMERA VEZ
Mi esposa nos cuenta algo sobre ella y que creo que le pasará a muchas mujeres.
      Ya tengo más de 40 años y soy realista, sé que mi cuerpo no es como era cuando tenía 22. Cuando empecé a salir con otros hombres desnudarme por primera vez delante de ellos era un revoltijo de emociones para mí.


Yo estaba emocionada pero a la vez nerviosa. Estaba cachonda pero asustada. Las primeras veces que estuve con otros hombres que no eran mi marido me era difícil desnudarme. No es que yo sea tímida o me diese vergüenza, sino que yo estaba preocupada por si no me encontraban atractiva desnuda. Afortunadamente eso nunca ocurrió, y lo sé porque todos me follaron, sin excepciones. Todos los hombres con los que he estado desnuda me han jodido y me han llamado para hacerlo de nuevo. He oído sus elogios y cuando veo la mirada en sus ojos siento la necesidad de que me toquen, me abracen, siento la necesidad de ver su polla crecer.


 Es una gran sensación y me gusta ser deseada. Creo que a cualquier mujer le gusta que la deseen. Poco a poco me he sentido más segura cuando he estado desnuda, mis citas se han hecho más relajadas y me he sentido bien conmigo misma.


 Los hombres ven eso también. Cuanto mejor te sientes mejor te ve un hombre. Ahora me desnudo sin pestañear, mi actitud es buena y consigo que los chicos me deseen y disfruten conmigo  y yo con ellos.
         ¡Ah! ¡Y mi marido también disfruta!


sábado, 14 de noviembre de 2015

BESOS
Todas las personas tenemos nuestras manías y nuestras incoherencias y los cornudos no somos una excepción. Cuando veo  como mi mujer me pone los cuernos tengo sentimientos y sensaciones contradictorias.
 
 Por un lado siento un enorme placer y una enorme excitación cuando veo como folla. Por otro lado siento rabia y celos de ver como disfruta con otro hombre con agrado. Y en esa ambivalencia me encuentro mientras la estoy viendo. Cuando termina, mi rabia y mis celos desaparecen, es como si me dijese: Ya no es de otro hombre, ahora ya es solo mía y ahora me toca disfrutar a mí con ella.
Cuando tengo más rabia y más celos es cuando la veo besándose en la boca con otro.
Yo tengo la idea de que los besos en la boca son la mayor manifestación de amor de una mujer hacia un hombre y viceversa. Pero esa es una idea que tengo no sé por qué. Entonces, cuando la veo besándose con otro, inconscientemente pienso que está enamorada de ese hombre, que lógicamente le prefiere  y que a lo mejor me deja para marcharse con él. Son pensamientos que aparecen y desaparecen como si fueran niebla pero que me producen un cierto malestar.

         Lo hemos hablado y me dice que soy tonto. Sus argumentos son de mucho peso:
No te importa que otro me meta la polla y me deje el coño lleno de leche y ¿te importa que me meta un poco la lengua en la boca?
Sí, tienes razón pero no sé qué me da besarte en los labios sabiendo que otro te ha besado.
¿Y te importa eso y no te importa besarme sabiendo y viendo que le he estado chupando la polla? No lo entiendo.
 Cuando lo pienso tampoco lo entiendo pero son sentimientos que tengo y no sé por qué. Además son sentimientos que no sé controlar.
Alguien puede decir que ella no bese a otros hombres y todos tan contentos. Eso pensé yo en un principio y así se lo planteé la primera vez que la vi besándose con otro. Pero los cuernos son cosa de dos: a quien se los ponen, que soy yo, y la que los pone, que es ella.

Ella siente que si no se anda morreando no es capaz de joder con ganas. Si no se besan y se morrean ella tiene la sensación de ser una muñeca hinchable o una prostituta con la que se folla y nada más. Ella no está enamorada de los hombres con los que jode pero besarse supone la demostración de cierta aceptación y de que se encuentra a gusto con ellos para joder.

Veo su postura y sus sentimientos mucho más lógicos y coherentes que los míos. Yo sigo con mi excitación y mis celos y ella con su satisfacción. Quizás los celos sean algo consustancial a los cuernos, quizá sean como un aditivo que les da más vida, más emoción ¿No os ocurre a vosotros lo mismo? 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

MIRANDO A LA ESPOSA HACER UNA PAJA
 Muchos hombres, más de los que mucha gente imagina, tienen la fantasía de ver a su mujer practicando el sexo con otros hombres. Y lo que más se imaginan es verla jodiendo con otro. Verla haciendo una paja, chupando la polla, besándose y sobándose, son solo accidentes para el acto definitivo: que otro se la meta.
 Los aspirantes a cornudos quieren ver su fantasía inmediatamente realizada pero olvidan que este tipo de vida hay que acometerlo con pequeños pasos; así es más fácil adaptarse tanto por parte de la esposa como del marido. Que la esposa comience por hacer pajas a otros hombres no es un mal comienzo. Cuando el marido ve ésto empieza a tener de verdad elementos para decidir si quiere seguir adelante en este estilo de vida. Cuando la esposa le hace una paja a otro hombre tiene más claro si está dispuesta a seguir adelante en el camino cornudo. Esta es una situación intermedia tanto para el marido como para la mujer. Ella no tiene que desnudarse, ella preserva todavía su coño de cualquier otra polla. Es una situación en la que para muchos no ha pasado nada irremediable.
El mundo de los cuernos es variado y diverso. Hay parejas que solo llegan a que la esposa le haga una buena paja o le dé una buena mamada a otro hombre. Con eso tienen suficiente para satisfacer sus fantasías y aumentar el placer sexual entre ellos y no hacen nada más. Otras parejas prefieren ir dando pequeños pasos, asegurándose de que hasta donde han llegado no es suficiente y que quieren todavía algo más; pero al ir dando pequeños pasos no se pasan mucho. Dar pequeños pasos al intentar cosas nuevas siempre es el mejor método.
 
Ver a la esposa hacer una buena paja a otro hombre es muy excitante. El cornudo piensa en lo caliente que estará la esposa, en las ganas que tendrá de joder, en lo bien que se lo van a pasar en la cama jodiendo y hablando de lo que ha ocurrido… posiblemente hasta pensará e imaginará lo emocionante y excitante que será ver en una próxima vez, como esa polla tiesa y dura echa la leche en el interior del coño de su mujercita. 

domingo, 8 de noviembre de 2015

ASÍ SE PONEN LOS CUERNOS EN MÉXICO
Un seguidor de México nos manda unas fotos de su esposa disfrutando con un amigo.
 
Viendo lo cojonuda que está su esposa no me extraña que no tenga dificultades para encontrar amigos que quieran joderla.

 Estos abrazos seguro que van acompañados de un buen morreo, lo que ocurre es que nuestro amigo no quiere que salga la cara de su mujer.
Pero tanto pantalón estorba mucho y se abraza uno mejor cuando está la piel junto a la piel. ¿Qué estará pensando en estos momentos nuestro amigo? ¿En el culo y en las nalgas que tiene su mujercita? ¿En cómo la aprieta con la mano saboreando tan extraordinario culo? ¿En lo que está ya disfrutando el cabrón de su amigo?
 
¡Y cómo nos gustan a los cornudos estos prolegómenos entre nuestra esposa y el macho con el que va a joder! ¡Seguro que nuestro amigo también disfruta mucho con lo que está viendo!

¡Con qué satisfacción la esposa soba la polla que se va a meter! ¡Seguro que la está poniendo bien tiesa! ¡Qué buenos cuernos le está empezando a plantar a nuestro amigo! ¡Qué afortunado es!
 El jugueteo se va acabando y las piernas de la esposa se abren. ¡Qué gusto le tiene que dar a nuestro amigo cuando por los  movimientos vea que ya le han metido la polla a su complaciente esposa. ¡Qué suerte tienen algunos cornudos! ¡Con qué disfrute llevan sus cuernos!


Y nuestro amigo nos deleita con una nueva puesta de cuernos. ¡Cómo se lo agradecemos!
 
¡Qué buena está su mujer! ¡Cómo la agarra el macho por detrás y arrima su polla a su culo! ¡Qué dura se le tiene que estar poniendo la polla a nuestro amigo! En el espejo parece que la polla del macho está tomando unas dimensiones adecuadas! ¡Qué cachonda se tiene que estar poniendo la mujercita! ¡Con qué ganas va a joder!
 Y todo esto lo percibe nuestro amigo y su excitación aumenta. El placer que siente también aumenta.
 Y cuando su esposa, que ahora es la hembra de otro macho, se mete por fin la polla, nuestro amigo se mueve alrededor haciendo fotos,
Y mira sobre todo como la polla entra y sale del coño siguiendo los movimientos que hace su mujercita al cabalgar sobre este macho.
 
¡Qué bien le entra y le sale la polla! ¡Qué lubricadito está el coño! ¡Cómo debe estar la polla de nuestro amigo! No es raro que mientras hace estas fotos su polla empiece a echar leche sin necesidad de tocarse. ¡Qué bien se lo tiene que estar pasando el cornudo de nuestro amigo! ¡No saben el disfrute que se pierden los maridos que se consideran “normales”! Si no que se lo pregunten a nuestro amigo de México.
¡Gracias por el disfrute que tus imágenes nos han proporcionado!
¡Ah, y nos puedes seguir mandando más fotos!

jueves, 5 de noviembre de 2015

COMPARTIENDO A LA ESPOSA VISUALMENTE
         Para muchos hombres es fascinante el que su esposa se muestre visualmente muy sexy y atractiva. Son hombres que están orgullosos de lo buena que está su mujer y la lucen para presumir de ella; van como diciendo: ¡Ved que mujer más cojonuda tengo, pero el único que la jode soy yo! Suelen ser hombres a los que les gusta presumir de todo lo suyo: de su coche, de la casa, de las vacaciones, etc.

         Para muchas mujeres es muy satisfactorio sentirse admiradas y deseadas por su cuerpo, es algo natural, y a la mayoría no le desagrada lucirse con ropa sexy y atrevida, pero cada una dentro de unos límites que poco a poco se pueden ir ampliando. No se puede pretender que una mujer que siempre ha vestido “normal” de repente se ponga vestidos muy escotados o muy cortos.
         Para muchos maridos los primeros pasos hacia la puesta de cuernos empiezan mostrando a su esposa con ropa que la hace muy deseable.
Mostrarla así es la forma más simple y universal de compartir una esposa. Inmediatamente va a percibir como otros hombres miran a su esposa con ojos de deseo y como hacen comentarios, que aunque no oye puede imaginar perfectamente. En el caso de que acuda a una fiesta o reunión de amigos puede percibir cierto tono de burla y de humillación en los comentarios de los hombres ¡y de las mujeres!
          Es muy gratificante para la pareja hablar luego en la cama de cómo la miraban, de lo que le dijeron, de lo que le insinuaron, etc. Y normalmente es en estas charlas de almohada cuando se hacen mejores planes para una futura ocasión. Es una manera fácil de irse metiendo poco a poco en el mundo de los cuernos. La esposa o novia va llegando poco a poco a cierto nivel de coqueteo y confianza  con otros hombres, y si no es de su agrado la “aventura” vuelve a la “seguridad” de su marido. Lo dicho para la mujer vale exactamente igual para el marido.
          Muchos maridos dicen que hay cosas que su esposa nunca haría. Una de ellas es ir sin sujetador. Yo era uno de esos maridos y mi esposa ahora no tiene ningún reparo en ir sin sujetador. A los dos nos gusta mucho que lo haga en determinadas situaciones por lo erótico y sexy que es. A mí por ver como la desean y se la comen con la mirada y a ella al sentirse admirada y deseada por parte mía y de muchos otros hombres.

Lo mismo ocurre con los bañadores y bikinis. Cuando vamos a la playa a un lugar donde nadie nos conoce mi esposa se pone unos bikinis inimaginables en lugares a los que vamos con más asiduidad. Yo creía que nunca se los pondría. Ahora, a veces le digo que me parecen demasiado atrevidos (y eso que se los pone para ligar con otros hombres y joder con ellos)
 
Y esto de compartir visualmente a la esposa conlleva momentos muy agradables de charla entre la pareja sobre que ropa ponerse para determinado momento.
La ropa que se lleva le permite a la mujer avanzar poco a poco en su exhibición y llegar hasta donde ella desee. Incluso si se “pasa” puede argumentar que no se ha dado cuenta de que ha enseñado tal o cual parte de su cuerpo. Ella puede poner las piernas de forma que se vean mucho, incluso que se vean las bragas o el coño si no las lleva y decir que no se había dado cuenta de lo que estaba enseñando.



 Las tetas se pueden lucir con generosidad cuando “se ha desabrochado un botón” de la camisa o cuando se “ha movido” el sujetador.

         Todo esto hace aumentar mucho la confianza de la mujer en sí misma a la vez que le hace disfrutar de la excitación que provoca en otros hombres y en su marido.
 
         Cuando una pareja está metida en el estilo de vida cornudo es normal que la esposa adopte una forma de vestir que vaya acorde con ese estilo de vida. Eso no quiere decir que vaya “desnuda” sino que en su vestir cotidiano hay toques sutiles que son muy eróticos e insinuantes, toques que provocan la admiración y deseo de los hombres a la vez que pueden ser una humillación para el marido si es eso lo que este desea.
 Es llevar vestidos o faldas que al sentarse dejen ver las piernas generosamente, es dejar descuidadamente uno o dos botones de la blusa desabrochados, es ponerse medias y dejar que se vea el final cuando se sienta, es… es ser y hacer lo que la pareja ha planeado en sus conversaciones de almohada.