viernes, 23 de diciembre de 2016

EL CONDÓN


        A veces mi esposa le dice al macho con el que va a joder que se ponga un condón, otras no. Depende de varias cosas que no vienen al caso.


        Me gusta ver como los machos se ponen el condón o como se lo pone ella. Cuando veo esto ya sé que irremediablemente esa polla se la van a meter a mi esposa.



        La otra noche mi esposa estaba jodiendo con un amigo. De repente se oyó un chasquido. El preservativo se había roto. Los tres nos miramos por unos instantes pero nadie dijo nada.
        Pensé en que se pusiera otro, pero no quería que el macho que estaba encima sacara la polla del coño de mi mujer.
Mi esposa se mordía el labio y guardaba  la esperanza de que alguien más pudiera tomar la decisión por ella, ya que estaba demasiado excitada  para pensar con claridad.
Miré al amigo y él no se movía ni hacía ningún gesto. Las dos últimas veces que había jodido con mi esposa había sido a pelo y las sensaciones que había sentido su polla en el apretado coño de mi mujercita no las había olvidado.



En aquellos instantes se me hizo como un nudo en el estómago. Me di cuenta que otro hombre tenía su gran y hermosa polla, desnuda, metida dentro de mi esposa. De repente me faltaba el aliento y gemí de excitación. Mi polla estaba a reventar.
Al cabo de unos instantes, poco a poco, el macho  comenzó a bombear su polla dentro y fuera de nuevo, mirándome. Mi esposa echó la cabeza hacia atrás y gimió.



No podía aguantar la excitación ni  la tensión más. Me incliné sobre ellos y susurré con voz ronca: ¡No os paréis! ¡Seguid!
Ella se mordió el labio inferior de nuevo y agarrando al macho de las nalgas le apretó contra su coño. El se incorporó un poco, agarró sus pezones y  con suavidad y sin problemas le metió su polla hasta el fondo. Solo se veían los cojones y un poco del condón.



Todo terminó como los tres deseábamos que terminase. 


miércoles, 21 de diciembre de 2016

¿Cómo ha entrado la pareja en el mundo de los cuernos?
        ¿Entran todas las parejas de la misma manera o de maneras diferentes en este mundo tan particular? He encontrado en un foro  respuestas a la pregunta. Los resultados se muestran a continuación.

¿Cómo entrásteis en el estilo de vida de los cuernos?
La esposa engañaba al marido y luego se pasó a la puesta de cuernos con el consentimiento del esposo...................... 33% (31 respuestas) 
Sugerencia del marido ........................... 57% (54 respuestas)
Sugerencia de la esposa ........................ 10%  (9 respuestas)

                                    TOTAL DE RESPUESTAS 94

        A mí no me ha sorprendido que la mayoría de los maridos consultados hayan respondido que la pareja ha entrado en el mundo de los cuernos por sugerencia (insistencia diría yo) del marido.
  

        Si que me ha sorprendido un poco que haya habido casos en que ha sido la sugerencia de la esposa la que ha animado  la entrada en el mundo de los cuernos. De las esposas que conozco no lo haría ninguna, pero yo ya tengo cierta edad y creo que estas esposas que animan a sus maridos son mujeres jóvenes que están acostumbradas a follar con quien les gusta y no están sujetas a clichés religiosos y sociales como la fidelidad corporal, la virginidad, la idea de pecado, etc.
        Lo que en principio sí me ha sorprendido ha sido ese 33% de respuestas indicando que el inicio ha sido que la esposa engañaba al marido. Reflexionando sobre ese dato y sobre lo que conozco, tanto directa como indirectamente, esa respuesta ya no me sorprende tanto.


        Los hombres nos damos cuenta de nuestro deseo de ser cornudos cuando tenemos novia o esposa. Por la educación que hemos recibido y por el entorno social en el que nos movemos, no se ve con buenos ojos que un novio o marido acepte que su chica o esposa folle con otros. Este deseo nos le callamos y ocultamos. Solamente la gente joven que vive en otro ambiente y con otras libertades diferentes a las nuestras (las de sus padres) empiezan a aceptar que su esposa o novia folle  con otros.
        Nuestros deseos de ser cornudos salen a la luz cuando vemos como otros hombres desean a nuestra novia o esposa, cuando vemos que le hacen insinuaciones más o menos directas, cuando vemos que coquetea con otros hombres, cuando vemos que se viste llamativamente, etc. Es decir, cuando nos enfrentamos a la posibilidad de que esté con otros. ¿Y qué más posibilidad de que esté con otros que cuando ya ha estado con ellos?


        He aquí algunos testimonios:
        Descubrí que mi novia me engañaba y me volví loco, pero constantemente me estaba masturbando pensando en ello.
       
        Cuando tenía 20  años empecé a salir con una chica (ahora mi esposa)  que también salía con otros chicos. Ella terminó follando con mi mejor amigo borracho una noche. El sentimiento de ira, los celos y una gran excitación sexual me invadieron en aquellos momentos. Desde entonces la he estado compartiendo.
       
        En una fiesta mi novia les hizo una mamada a mis dos amigos más cercanos. Ese fue el comienzo de mis cuernos.


       Mi esposa tenía una aventura con el marido de una amiga. Lo descubrí. Me dijo que solo era sexo y me contó todos los detalles que a mí me encantaba oír. Yo debía ser el marido enojado y ofendido, pero en el fondo me gustaba muchísimo. Hablamos mucho y así empezaron mis cuernos.

        Casi todos los cornudos nos damos cuenta de que lo somos a edades muy tempranas, entre los 18 y 30 años. Muchos no dicen nada por el temor al rechazo social incluso de su propia novia o esposa. Los que aceptan sus inclinaciones cornudas a edades mayores lo suelen hacer empujados por la infidelidad de su mujer; para consentir esta situación recurren a argumentos sobre los hijos, la familia, la posición social, el puesto de trabajo, etc. pero esta es la ocasión ideal para disfrutar, más o menos abiertamente, de su cornudez.



        He encontrado los resultados de una encuesta sobre la edad en que SE EMPIEZA A PENSAR en compartir la novia o esposa. Insisto en que es cuando se empieza a pensar en compartirla, no cuando realmente se comparte.

¿A qué edad se empieza a querer compartir su chica?
- 18 a 21
 25% 
[95]
- 22 a 24
 15% 
[56]
- 25 a 28
16% 
[61]
- 29 a 32
 12% 
[47]
- 33 a 35
 7% 
[25]
- 36 a 39
 7% 
[26]
- 40 a 45
 9% 
[35]
- 46 y más años……….
 9% 
[36]
Votos totales: 381
        ¿Os sorprenden los datos? ¿Algo está cambiando o todo ha sido como siempre?


        
        ¿Cuándo erais jóvenes no os excitabais al ver como otros chicos miraban a vuestra novia con ojos de deseo? ¿No os gustaba que vistiese de forma que otros chicos la mirasen? ¿No os excitaba pensar que iba poniendo la polla tiesa a esos que tanto la miraban? ¡A mí sí! ¡Esas eran las primeras manifestaciones de mis deseos cornudos!     

viernes, 16 de diciembre de 2016

UNA BUENA MANERA DE EMPEZAR
         Un problema para los que desean entrar en el mundo de los cuernos es cómo empezar. En la cama, mientras están jodiendo, la pareja no tiene ningún problema en hablar de que ella joda con otros hombres. El problema viene en el momento de pasar a la acción.
         Muchas esposas no se atreven o no desean follar con otros hombres y muchos maridos no aguantan ver a su mujer con otro, no ya jodiendo, sino besándose, abrazándose y tocándose.
         Una buena manera de comenzar es ir a un baile donde marido y mujer pueden intentar una introducción suave en el mundo de los cuernos y ver como les va. Un baile lento es ideal pues cada mujer es muy consciente de su espacio personal y de las consecuencias deseadas y no deseadas de la forma en que alguien la toca y cómo y cuanto permite que la toquen.

En un baile de este tipo ella es muy consciente de las pulsaciones de la polla tiesa contra su trasero o su vientre y según lo que ella haga o no haga (se arrime más y mantenga la distancia, o se separe) - en especial con su marido mirando - es un claro indicador de su satisfacción y posibilidades de continuar.
 
Para el marido es lo mismo. Allí comprueba lo que siente y si merece la pena continuar o no.

Hay parejas que se quedan en esta fase. Van a locales de baile. La esposa se arrima bien y hasta deja que la soben un poco pero luego no se va a follar con nadie. El marido está en el local, observando y luego los dos, calentitos, se van a joder a su casa, fantaseando sobre lo que ha ocurrido y podría haber ocurrido.
 
         De esta manera, tanto el marido como la esposa, van progresando poco a poco, analizando sus emociones y viendo como les va sin que ocurra nada irremediable y sin lanzarse a lo  desconocido de repente.
         Otras parejas quieren más y continúan por este mundo de los cuernos. Pero estos principios suaves y progresivos les servirán de mucho.

lunes, 12 de diciembre de 2016

MATRIMONIO CORNUDO EN ACCIÓN


          Esta es sin duda una de las posiciones  más favorables que puede tomar un marido cornudo cuando su esposa y su amante están jodiendo.
              Desde esta posición, el cornudo ha podido guiar la polla del amante hasta la entrada del coño de su mujer. ¿Cabe mayor placer para un marido cornudo y mayor confirmación de su condición de cornudo que poner la polla de otro hombre a la entrada del coño de su esposa?
También desde esta posición es testigo en primera fila de cómo follan su esposa y su amante y puede añadir placer a la pareja, tanto al macho como a la mujer,   mediante el uso de su principal órgano sexual, su lengua.

Puede lamer el clítoris de su mujercita o también el tronco de la polla y los huevos del macho que se la está metiendo.  Así aumenta tanto el placer físico como el mental de este momento de la puesta de cuernos, sobre todo para el marido cornudo.
 
         En estos momentos la excitación y el disfrute mental del cornudo marido es máxima. Su polla no aguanta más. Tiene prohibido tocársela y la leche le empieza a salir pausada y continuamente. Esta visión es muy gratificante para la esposa pues en realidad es ella la que hace correrse a su marido.



viernes, 9 de diciembre de 2016

EL ORGASMO INCOMPLETO

 

       Hay muchos aspectos en  los cuernos,  uno de ellos es la negación al marido del placer directo con su esposa, unido a cierto grado de humillación.

Muchos cornudos se masturban mientras ven a su esposa con su amante; otros esperan a que termine y que sea ella la que les masturbe mientras le vuelve a contar sus sensaciones sexuales.
El elemento más placentero del orgasmo masculino no es el orgasmo en sí, sino  el aumento de la sensibilidad del pene, en particular el glande, durante el orgasmo. Si todas las sensaciones se le niegan el momento en que se inicia el orgasmo del cornudo, el placer se reduce en un buen 80%. Un orgasmo incompleto a menudo deja en el cornudo la sensación de insatisfacción y con ganas de más recompensa, que es una buena opción para mantenerse con deseo de más placer.

Esta esposa observa atentamente el nivel de excitación para soltar la polla y dejarla sola

 La polla busca estimulación en vano, busca con qué rozarse

Sale un poco de leche con poco brío, lo que supone poco placer
         Somos muchos los que con más o menos frecuencia procuramos que nuestros orgasmos sean incompletos, bien haciéndolo nosotros mismos o que nos lo hagan nuestras esposas.
         Esposas que a veces solo te dejan que salga un poco de semen y se alejan luego riéndose mientras te dicen “Ya verás que gusto te va a dar cuando te salga toda la leche que tienes en los huevos”.
         O esposas que una vez que te corres te frotan vigorosamente la cabeza de la polla y produce una sensación dolorosa pero gloriosa.



         O esas esposas que te acarician y cuando estás comenzando a correrte te aprietan la polla firmemente y casi no dejan salir la leche, y así repiten hasta tres o cuatro veces para al final dejar que puedas chorrear todo y consigues una sensación increíble.


         O esas otras que te dejan que te corras pero sin poderte tocar ni que te toquen ellas. Son las que te dejan que te corras tú solo mientras las estás viendo a ellas. Son esposas con las que te corres por la excitación en estado puro.
 
         ¿No os resultan a veces a vosotros esos orgasmos incompletos sencillamente maravillosos y que crean una adicción que es bueno probar? Si no lo conocéis probadlo. Seguro que os gustará.

viernes, 2 de diciembre de 2016

SENTIMIENTOS DE LOS CORNUDOS
            La compañera de un cornudo hace la siguiente pregunta:
¿Alguno de ustedes que son cornudos podrían decir lo que sienten, mientras están experimentando ser cornudos? La razón por la que lo pido es que es difícil de entender para mí, ya que estoy en el otro extremo. Soy  muy dominante y posesiva sobre mi novio y yo no quiero que toque ni que piense en tocar a otras mujeres. Yo quiero ser el centro de su mundo, como creo que debería ser. Parece que ser que si yo me voy con otro él se siente libre para conectar conmigo y luego saca su lado hermoso. Yo no puedo entender los pensamientos o sentimientos que hay en ser cornudo y me gustaría entenderlo mejor. Por lo que he leído es una experiencia de humildad, y eso lo entiendo. Pero lo que realmente no sé es  ¿Qué es lo que excita a un cornudo al ver a su novia o mujer con otro hombre?
He aquí los testimonios de varios cornudos.

            Para mí, ser cornudo es una experiencia única, que a veces es difícil de poner en palabras, es todo un cóctel de pensamientos, emociones y sentimientos. Normalmente no estoy presente cuando mi esposa está con su amante ya que la llevo a su casa y vuelvo a recogerla cuando me llama. Cuando la dejo mi estómago está lleno de mariposas y mi corazón está acelerado, pero eso no es nada comparado con lo que  experimento después. Cuando está follando ella conecta el teléfono y escucho sus gemidos de placer mientras su amante se la mete. En esos momentos es cuando me doy cuenta de que soy un cornudo.  Mi cabeza empieza a dar vueltas, mi corazón late tan  fuerte que parece que se va a salir, las rodillas se debilitan y mi pene comienza a palpitar y a ponerse tieso. Mi mente corre y corre sabiendo que mi esposa tiene la polla de  otro hombre dentro de ella, sabiendo que está disfrutando, es increíble. Me siento avergonzado, humillado y envidioso de él, sin embargo, yo estoy lleno de orgullo, felicidad y amor para mi esposa junto a la excitación sexual y la lujuria. Muchas veces me corro cuando me llama por teléfono. Lo que siento como cornudo es una de las más emocionantes experiencias, eróticas y amorosas que he tenido nunca.


Yo tengo sentimientos muy contradictorios, algunos  muy estresantes y, al mismo tiempo muy excitantes. Saber y ver que otros hombres se excitan con mi esposa y que ella está dispuesta a compartir su coño con ellos me ha llevado a la más alto, y también a lo más bajo desde que nos casamos. Es difícil de manejar los altibajos. Cuando todo va bien ella está muy atenta a cómo estoy de excitado y reconozco que hace algo para mí, incluso si sólo me está tomando el pelo. Cuando es más difícil es cuando ella está tan absorta en el otro tipo que me siento como si me ignorase y no tiene conocimiento de cómo me encuentro de excitado por su comportamiento. Es estar en el cielo y en el infierno.


Hay personas que suponen que siento dolor o vergüenza cuando ella está con otro hombre, pero lo que siento realmente son unos celos enormes, una gran excitación sexual y un gran orgullo por la libertad sexual que tiene mi esposa.
 

              Mi esposa y yo hemos estado casados ​​por más de treinta años. Al principio estaba muy celoso de cualquiera que pretendiese algo de  ella, pero durante unas vacaciones se quedó en topless en la playa. De repente me di cuenta de que  otros hombres  la miraban y eso me excitó. Ahí empezó todo poco a poco. Después de una larga experiencia puedo decir que ser cornudo es la cosa más emocionante de mi vida. Observar como la persona que amas disfruta de otro hombre es impresionante. Ver sus ojos rodar hacia atrás mientras él lame su clítoris,  sostener sus manos mientras ella siente como se la meten, estar besándola mientras él empuja con ganas su polla  dentro de ella es maravilloso  Escuchar fuera de la puerta, imaginando lo que están haciendo, es una mezcla desesperada de mariposas, rabia y excitación. Estar escuchando lo que hicieron una noche como si ella fuese una novia es brillante. Que ella me cuente lo que ha estado haciendo mientras me soba lentamente la polla es electrizante. Verla como se viste y se arregla para él es delicioso. Masturbarme delante de ellos mientras ella le decía cómo debía metérsela es humillante pero apasionante.  Todo el proceso de la puesta de cuernos es una experiencia fabulosa.


            Hemos estado casados ​​por más de 30 años, y a lo largo de nuestro matrimonio, mi esposa se ha entregado a bastantes hombres, casi siempre sola, y fuera de casa. Yo espero ansiosamente su regreso, y me cuenta  todos los detalles de su encuentro mientras me acaricia suavemente mi polla.  Cuando se va, yo siento una  reacción fisiológica causada por una gran oleada de adrenalina a través de mis venas. Me siento débil y caliente, la cara se me pone roja, mi  boca seca y  las manos temblorosas. Al mismo tiempo siento que estoy consumido por la lujuria, por el deseo,  esto es un cóctel extraño, la adrenalina y la excitación, una reacción física que solo obtengo cuando pienso que otro hombre  está follando a mi esposa. Esto puede o no estar acompañado por una erección. Por ejemplo, una vez pude escuchar claramente mi mujer gimiendo de placer desde detrás de una puerta cerrada, mientras estaba follando con otro. Estaba increíblemente excitado y  sorprendido de que mi pene no estuviese reaccionando en absoluto. Pero después de oírlos terminar, bastó una muy ligera manipulación para que eyaculase con mi flácido pene.
 Psicológicamente me siento  avergonzado, humillado y con envidia de los amantes de mi mujer. El conocimiento, la especulación, o la esperanza, de que el hombre con el que ha estado mi esposa tiene una gran polla, o es un amante superior, sirve para avivar más las llamas de la lujuria y la excitación. Creo que si tuviera que reducir todos estos sentimientos y reacciones en dos palabras, serían "deseo ardiente”

    
                                                                                                                                       

Ver a mi mujer con otro hombre es una experiencia abrumadora. Me entra una mezcla de celos, ira, erotismo, excitación. Los sentimientos y las emociones se mezclan como en un cóctel. A veces me excito tanto que me corro sin tocarme y antes de tiempo. Cuando ocurre esto me siento humillado, castrado y servil. Estoy avergonzado pero en esos momentos me encanta ver – necesito ver – como el macho le mete a mi esposa su polla y ella disfruta sintiéndola y viéndome a mi tan excitado.