domingo, 30 de octubre de 2016

CON EL COÑO LLENO DE LECHE

 


            Este es el último deseo de casi todas las parejas cornudas: que la esposa joda apasionadamente con su amante y que le deje el coño lleno de leche.
            Correrse dentro del coño de la mujer, sin ninguna protección es algo que todos los que intervienen en los cuernos desean.
            


       Para el macho que jode a la esposa el deseo de tener su polla desnuda completamente dentro de ella mientras se corre es tan instintivo como respirar.
            Para la esposa es un placer sentir la explosión de la polla de otro hombre en su interior. Para las esposas a las que les gusta humillar a su marido es otra fuente de placer mostrarle su coño chorreando leche de otro macho.
            Para el cornudo ser testigo de cómo otro macho llena de leche el coño de su mujer es una de las mayores emociones, a la vez que una dulce y deliciosa humillación cuando es eso lo que buscan.

           
Pero más allá del riesgo de embarazo, esta práctica conlleva el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual, tanto para la esposa como para el macho que se la mete.
            Se pueden exigir pruebas médicas pero todo eso es muy complicado. Lo mejor es llegar a un compromiso de exclusividad, es decir, que los amantes y la esposa solo jodan entre ellos y con personas que no tienen ninguna enfermedad.


            ¿Cómo hemos hecho nosotros esto en la práctica? Pues para joder a pelo mi esposa lo hace con dos amigos. Son los maridos de intimas amigas suyas, amigas que ignoran totalmente las actividades de mi mujer con sus esposos. Los maridos están encantados de follar con mi esposa cada semana o quincenalmente. Cada uno ignora la existencia del otro y creen que son el macho exclusivo de mi esposa. Y todos tan contentos y tan sanos.  


            Para muchos maridos ver la prueba incontestable de que la esposa le ha puesto los cuernos al ver salir la leche de su coño es una experiencia esencial. Para muchas mujeres mostrar al marido esa prueba irrefutable es también una emoción que no se puede sentir facilmente por otros medios.
            Hay esposos que ante la visión del sexo todavía hinchado de su esposa y de la salida de la leche depositada allí sienten la imperiosa necesidad de interactuar con ese pudin. Unas son parejas para las que la limpieza bucal del coño de la esposa por parte del marido es una parte integral e íntima  de la experiencia de la puesta de cuernos. Otras son parejas en las que el marido siente la necesidad de meter su polla en el coño de la esposa cuando aún tiene dentro la leche de otro. Personalmente me encanta esta última situación, es una experiencia magnífica, única. Siempre que estoy presente cuando mi mujer me cornea tengo la polla a reventar, pero no me toco lo más mínimo; me desahogo metiéndola en su coño lleno de leche; es como meterla en un puding suave y cremoso y hasta calentito. ¿Qué más se puede pedir?

domingo, 23 de octubre de 2016

AHORA VEN AQUÍ Y LÍMPIAME
         Ya he escrito en varias ocasiones sobre el cornudo lamiendo el coño de su esposa después de que otro hombre lo ha usado. En este escrito se presenta el punto de vista de la esposa.

         La primera vez que mi esposo se metió entre mis piernas fue al terminar con un chico que estaba en nuestra casa. Mi marido vio mi coño dilatado y baboso. Miraba y estaba indeciso. No sabía qué hacer. Le agarré y le empujé hacia abajo.



         No sé porqué le empujé. No me gusta que haga nada que no le apetezca y si no hubiese bajado y lamido mi coño creo que no me habría importado mucho.
         Cuando terminaba de follar con alguien, generalmente estaba satisfecha y no me importaba dar por terminada la sesión de sexo. Pero mis sentimientos y mis apetencias han cambiado. Tal vez porque yo también he cambiado. Follando con otros hombres se ven las cosas diferentes, también veo a mi marido de manera diferente.
         Tal vez en esa ocasión hice algo de lo que no estaba segura de querer hacer. Tal vez quise ver hasta dónde podía llegar para complacerme, hasta donde podía llegar cuando estaba totalmente excitado.


         Así que poco a poco, cada vez que terminaba de follar, le empujaba hacia mi coño para que me lamiese. Me gustaba (y me gusta)  comprobar hasta qué punto él estaba tan loco por mí que me limpiaba el coño si yo se lo pedía. Eso es el poder y cada vez yo comprobaba que tenía más poder sobre él en ese aspecto.
         Y esto cada vez ha ido a más. Cuando llegaba a casa después de estar con otro le empezaba a contar lo que había estado haciendo y le animaba a que me lamiese. Poco a poco esta práctica ha entrado a formar parte de nuestra actividad sexual. Si llego a casa y él está en nuestra cama me quito la ropa, pongo mi coño encima de su cara y su boca va directamente a mi coño. Si lo hago en casa y él está mirando ya sabe que cuando termino tiene que hacer un trabajo en mi entrepierna.



         En ocasiones no he usado condón y él también me ha limpiado el coño. Esto ha sido para mí tremendamente excitante, tanto que he tenido orgasmos increíbles mientras me lamía. Hay veces en que antes de que el macho que tengo encima se corra ya estoy pensando en mi marido lamiendo mi coño lleno de la leche de otro.



         Y en estas estamos mi marido y yo. ¿Dónde terminará todo esto? No lo sé. Pero hasta ahora ha sido algo muy excitante y muy placentero, que es de lo que se trata.

martes, 18 de octubre de 2016

ANSIEDAD DEL CORNUDO
 
Él me envía esta foto como recompensa por “prestarme a tu esposa”. Ella está impresionante y me doy cuenta de que el tanga es el último obstáculo para que él se la meta bien metida.  Y lo que es peor, o tal vez mejor, ya que no sé lo que quiero y lo que siento, este es el primer día de un viaje de 5 días. Es el primer viaje con su amante, es compañero de trabajo y hacen un viaje de negocios. Esto significa que por ahora es el último que se la ha metido y será el siguiente que se la vuelva a meter.


Me la imagino de pie, con las piernas separadas y él metiéndosela de una manera o de otra ¡Qué más da! Y mi polla se pone tiesa y dura y la leche me sale a borbotones. Y cuando ya se me empieza a arrugar la polla vuelvo a mirar la foto y mi ansiedad comienza.
En estos momentos estoy en una enorme contradicción. Por un lado deseo que joda bien con su amante actual y le animo a que lo haga. Por otro lado me angustia pensar que esté enamorada de él o que pueda estarlo.
Cuando este hombre empezó a interesarse por ella yo la animé a que se pusiera faldas más cortas y blusas más abiertas y más transparentes para mostrar mejor sus piernas y sus tetas y que el deseo de él por ella aumentase.

Desde hace unos meses es su amante, su novio. Ya ha venido a casa, ya ha follado con ella delante de mí. Pero no puedo olvidar sus besos y sus abrazos. Cuando veo como se besan, como se abrazan y como se desnudan el uno al otro, siento una enorme excitación y a la vez una enorme rabia, unos enormes celos del hombre que la posee en ese momento.
  

         El está casado y tanto ella como yo hemos dejado muy claro que solo queremos que joda con ella mientras yo miro. Él ha aceptado. En principio es solo sexo, pero ella se corre un par de veces cada vez que jode con él. Veo como se arregla y como se prepara para los encuentros. Le mira y adopta poses en las que luce su cuerpo para excitarle y hacer que la desee con más fuerza pero también pienso que lo hace porque ella puede estar empezando a enamorarse de él. Pero esta posibilidad también me excita a la vez que me entra terror pensar que todo puede terminar entre nosotros.
 
         Este viaje lo tenían que hacer para su trabajo. Nadie sabe que son amantes. Van de viaje de trabajo. Yo la animé a que hiciese este viaje, yo les animé a los dos. Lo he preparado con cuidado y con excitación: elegí su ropa interior. Sé que van a joder todos los días. Es lo que quiero y es lo que odio. ¿Por qué la tiene que joder? Pues porque nos gusta a los tres: a ella, a él y a mí.

         Pero a pesar de mi angustia y del nudo en mi estómago mi polla está tiesa, muy tiesa. Esto es lo que me pasa por ser un buen cornudo. Esto es la vida del cornudo, su cara y su cruz.


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viernes, 14 de octubre de 2016

¿Qué es lo más nos gusta ver hacer a nuestra esposa con otro hombre?
         A los cornudos nos gusta ver joder a nuestra esposa con otro hombre, pero en ese proceso entran muchos aspectos y unos nos satisfacen más que otros.
         A continuación están algunos de los gustos que tenemos los cornudos.
        
          Me encanta ver como otro hombre se la mete  por el culo. Es muy excitante para mí, pero el elemento de humillación es mucho más fuerte. Al escuchar sus  gemidos mientras otro hombre la da por culo me vuelve loco.


         Desde hace varios meses se reúne con otro hombre en su oficina. Siempre la he llevado hasta allí, he aparcado y he esperado mientras ella está dentro. Es muy emocionante esperarla en el coche o, a veces, en el vestíbulo del edificio. Mi corazón late con fuerza todo el tiempo. Es muy  emocionante verla salir con la pintura de labios extendida y el pelo un poco  revuelto.

          Para mí es verla abierta de piernas y ver como otro se la mete al tiempo que le besa apasionadamente y le mete la lengua en su boca.

          A mí lo que más me gusta es la espera de que vuelva a casa, pues siento lo mismo que un niño que  espera la llegada de la Navidad para poder abrir su regalo. Cuando llega a casa me encanta bucear en su hermoso y húmedo coño, lamiendo y chupando todo lo que queda, mientras ella se burla de mí hablándome de  lo que hizo.


         Me gustó mucho verla con el primer chico negro y sobre todo me excitó sobre manera verla besarse con él, ver como su blanca mano acariciaba la polla negra (me encantó el contraste), ver como los enormes dedos de él jugueteaban con los pequeños labios rosados de su coño, ver su enorme polla negra deslizarse en su pequeña hendidura, ver como se corrió dentro y como le escurría la leche.

         Me gusta ver todo, no hay nada que me excite sobremanera. Pero hay una cosa que me excitó mucho y  fue la conversación que tuve con un macho después de joderla explicándome lo bien que su polla se sintió dentro del coño de mi esposa. Me dijo que sintió como si una cálida mano con un guante de terciopelo se deslizase hacia arriba y hacia abajo por su polla.

          Me encanta ver a mi esposa jodiendo, y sobre todo escuchar sus palabras. A veces, antes de que se la metan me dice que le chupe la polla a su amante pues “es lo único que vas a conseguir esta noche" Además, cuando está follando ella me mira directamente a los ojos me dice "cariño, es mucho mejor que tú. Me toca en lugares que contigo no  puedo ni soñar”. Es impresionante de verdad.

         Disfruto de muchas cosas por mi condición de  cornudo. Me gusta cuando un tipo que conozco jode con mi esposa y piensa que no sé nada. Me encanta estar en torno a estos chicos, sabiendo que están follando a mi mujer "a mis espaldas”. Me gusta el hecho de que Kate ha follado con  la mayoría de mis buenos amigos. Me gusta que piensen que su vagina está disponible para ellos. Me gusta el hecho de que Kate folla chicos que yo no conozco. Siempre me pregunto si un chico con el que estoy hablando ha jodido con mi mujer.
¡Qué gran manera de vivir! 

          Me encanta oírla gemir  de placer cuando la polla se desliza lentamente dentro y fuera de ella. Me imagino el placer que está sintiendo en su coño.


         Me encanta todo. Me encantan las veces en que estoy sentado en casa y ella trae a casa su coñito recién cogido para que me lo coma. También me encanta cuando ella seduce a jóvenes de unos veinte años y los lleva a nuestra casa.  Pero lo que más me gusta es cuando se sienta sobre mi cara con su coño lleno de leche y también  cuando  me permite meter un dedo en su coño cuando tiene otra polla metida. 

lunes, 10 de octubre de 2016

IMÁGENES

            Este es uno de los mejores ángulos de visión para un cornudo. El marido puede ver los ojos de la esposa y ella puede mirar a su marido mientras el macho se la está metiendo por detrás, bien sea por el coño o por el culo. En esta posición el marido no necesita ver cómo ni cuanta polla le ha metido para vislumbrar el placer que siente su mujercita, basta con mirarla a los ojos.


         Para algunos cornudos, ver como esposa sigue disfrutando del macho con el que ha jodido, una vez que ambos ya se han corrido, es un momento de gran placer y muy cargado de erotismo. Que la esposa siga así demuestra que ella ha obtenido gran satisfacción, y que todavía la sigue obteniendo con el contacto con el cuerpo de su amante y a lo mejor con volver a sentir crecer la polla que no hace mucho ha tenido metida.

Para saber si un cornudo realmente disfruta cuando su esposa le pone los cuernos hay una manera casi infalible de comprobarlo: mirarle la polla.
La polla de un buen cornudo rápido se pone tiesa y dura en cuanto siente que la puesta de cuernos está acercándose: la esposa se está arreglando, se está besando, está abierta de piernas con la polla del macho dentro, su coño escurre la leche que le han echado, etc. Y cuando pasa algo de tiempo mirando a su esposa  su polla empieza a tener fugas, empieza a echar semen o líquido preseminal.
¿Qué cornudo es capaz de estar viendo joder a su esposa sin que la polla se le ponga tiesa? Yo no conozco a ninguno.



            La polla tiesa del macho se dirige a la entrada del coño de la esposa. Ella está ansiosa y emocionada, él marido también lo está y el macho… ¡no hay más que mirarle la polla!
             Y cuando la polla entra la esposa hace un gesto que parece una mezcla de placer y de dolor. Es como si pensase: ¡Huy, qué gusto! ¡Por fin me la ha metido! O también es como si pensase: ¡Huy, ya me la ha metido! ¿Le gustará esto a mi marido? ¿No se arrepentirá luego?
            Esta ambivalencia es la que da emoción al matrimonio cornudo.


             A primera vista parece que se trata de una pareja en una playa nudista que están jugando y ya están calentitos. Pero también puede ser que se trate de la esposa y el marido y que ambos estén jugando, con el amante de la esposa como testigo.
            Ambos están mirando en la misma dirección, para ver la reacción de alguien que está en la playa. Posiblemente este sea un día en la playa para los tres: amante, esposa y marido cornudo; tal vez la playa donde conocieron al que luego sería amante de la esposa.

jueves, 6 de octubre de 2016

DÁNDOLES LO QUE QUIEREN
            Un macho profesional escribe un interesante artículo sobre las relaciones que se deben mantener con una pareja cornuda
Por un montón de posibles  razones de su vida sexual muchas de las parejas que optan por el estilo de vida cornudo han llegado al acuerdo de incluir a otra persona en su cama, y lo que en el fondo desean es introducir cambios en su vida sexual.

 
Un macho  inteligente reconoce esto, y trabaja con la pareja para restaurar la energía sexual de la pareja desea. La manera de hacerlo es comprender realmente lo que quieren (o lo que ellos creen que quieren), y llevar estos cambios a su dormitorio.
El macho tiene que tomarse tiempo para llegar a conocer a  fondo lo que les motiva. Esto puede llevar semanas, y muchas veces el marido y la esposa tienen diferentes razones para elegir este estilo de vida.
A veces la mujer necesita una cosa y el marido cornudo otra diferente. Pero cada uno de sus diferentes necesidades y deseos los llevan a la misma solución, que es la decisión de incluir a otro hombre en su relación. Es importante entender completamente lo que tanto necesitan y luego tratar de satisfacer ambas necesidades. De lo contrario, la relación no durará mucho tiempo y el macho pronto tendrá que buscar otra pareja.
Junto con sus motivaciones el macho tiene que entender los límites del esposo y la esposa. Una vez más, estos límites no pueden ser los mismos. Si no, entonces el macho se limita generalmente al límite más restrictivo.


 Por ejemplo, si el marido quiere que su esposa joda  a pelo, pero la mujer insiste en el uso del condón, entonces el macho deberá usar condones. Lo ideal sería que los límites tanto del marido y la mujer fuesen los mismos, pero esto no es siempre el caso. Los límites con algunas parejas podrían incluir besos, el uso del condón, la penetración anal, la humillación, etc. Cada pareja será única.
Pero una cosa importante hay que  recordar, y  es que la pareja lleva un macho  a su dormitorio porque quieren a alguien más para hacerse cargo y llevar a cabo ese cambio.


Ellos puede que no hablen de ello (o incluso ni se dan cuenta de los cambios que desean), pero entienden que la inclusión de  otra persona también significa que las cosas no siempre pueden ir como hasta ahora o como ellos esperan. Este elemento de lo desconocido es algo que mejora la experiencia de la pareja. Es también una herramienta que debe usar un macho inteligente
Ellos puede que no hablen de ello (o incluso ni se dan cuenta de los cambios que desean), pero entienden que la inclusión de  otra persona también significa que las cosas no siempre pueden ir como hasta ahora o como ellos esperan. Este elemento de lo desconocido es algo que mejora la experiencia de la pareja. Es también una herramienta que debe usar un macho inteligente.


No sea predecible. Eso es lo que quieren (incluso si no lo saben). Respete los límites, pero no tenga miedo de forzarlos. Empujar los límites sin llegar a cruzarlos puede ser una gran manera de crear encuentros inolvidables que dejarán a la pareja sed de más.
Por ejemplo, si la mujer insiste en el uso del condón, empujar deliberadamente ese límite. En el transcurso de unas cuantas visitas, durante las relaciones sexuales mientras se prepara para metérsela, deliberadamente cree situaciones en las que su polla al descubierto está estratégicamente situada en la entrada de su coño. Deje que su polla golpee o roce  contra su clítoris.  Deliberadamente deje que se deslice hacia arriba y abajo de su apertura húmeda. No cruzar esa frontera y no metérsela. Hay que  esperar a que lo haga ella. Lo hará, si se es lo suficientemente paciente. Llegará un momento en que elevará sus caderas y se moverá para que la polla entre en su interior.



Una vez que esto ha ocurrido el límite se ha reducido, pero ha sido ella la que lo hizo, no el macho. El macho solamente ha creado las circunstancias que han impulsado a la esposa a cruzar su propio límite.
A partir de entonces se podrá permitir que se la meta sin condón. Pero también puede ocurrir que se le pida al macho que no se corra dentro, y que la saque cuando se vaya a correr.
Una vez más, esto es sólo otra frontera para ser empujada. Hay que cumplir con sus deseos en un primer momento. Con el tiempo se puede empujar ese límite, sacando la polla cada vez más tarde, hasta que llegue la noche inevitable en que ella agarre fuertemente al macho y le apriete contra sí y logre que la leche inunde su coño. Entonces ese límite también habrá caído.
Habrá ocasiones en que la esposa o el marido desean algo que el otro no quiere aceptar. En estos casos el macho debe saber cómo funciona el otro cónyuge  para ayudarle en sus esfuerzos. Hay que ser sutil y aprender como persuadir suavemente a uno de los cónyuges para ayudar a convencer a la otra parte.


Un macho inteligente y paciente, a la larga puede obtener de cualquier pareja cornuda que haga lo que quiera, sin que ellos nunca sean conscientes de haberlo hecho y de forma que ellos nunca sientan que otra persona ha transgredido sus límites