viernes, 22 de diciembre de 2017

FELICES FIESTAS
Y FELICES CUERNOS
 
 

 
 


 
 
 
 
 



 
 




 
 
 

 
 
 

 
 
 

 
 
 





 
 
 

 
 

 
 


sábado, 16 de diciembre de 2017

BOCADILLO
         La besamos suave y amorosamente. El se tumbó boca arriba, ella se echó encima y se metió la polla en su coño. Yo se la metí cuidadosamente por el culo, despacio, con suavidad.
 

 
 Nuestras pollas se deslizaban lentamente dentro y fuera, dilatando y lubricando cuidadosamente sus agujeros.
 

 
Cuando nos acomodamos en un ritmo lento y constante, sus gemidos nos decían que estaba relajada y lista para más. Ella estaba atrapada entre nosotros, pero ella se movía contra nosotros y empujaba su culo para acomodarse mejor con nuestros empujones. Nuestras dos pollas duras se deslizaban en su coño y en su culo en una cadencia constante y alterna. A medida que nos sentíamos más cómodos y sus gemidos se hacían más fuertes, empezamos a aumentar gradualmente nuestro ritmo.
 

 
Poco después golpeábamos su coño y su culo con un ritmo frenético. La forma en que estaba gimiendo y gritando podría hacer pensar que le estábamos rasgando por alguna parte. Pero no. Éramos como animales enloquecidos con lujuria primitiva. Ella apenas podía respirar, jadeando porque tenía unos orgasmos intensos y muy frecuentes. En realidad, estaba llorando por la rápida corriente de orgasmos, pero estaba literalmente pidiendo más. Gritando, "¡Más! ¡Más, por favor, más! Una y otra vez.
 
 
Cuando me iba a correr saqué la polla y dejé un chorro de semen en su espalda. No puedo describir completamente la liberación total que experimenté con este orgasmo. Estaba echando leche por todas partes, y era como si no pudiera dejar de echarla.
 
 
 Espasmo después del espasmo y después del espasmo.  Eché semen en su cabello, su espalda, su cuello, su culo y sobre la cama. Ella no quiso - o no pudo - dejar de joder.
 
 
 Ella estaba empezando otro orgasmo mientras yo vaciaba las últimas gotas de mi leche y luego limpié mi polla en la parte de atrás de su corsé.


martes, 12 de diciembre de 2017


Opiniones de la esposa:
Sentirse SEXY
Tengo más de 40 años y esto sigue subiendo ¡maldita sea!
Los chicos siguen queriendo joder conmigo. Creo que es más por mi actitud de ahora, que cuando era más joven. A pesar de que soy mayor, definitivamente ahora me siento más sexy.
 Tal vez eso es porque ahora sé más. Sé más sobre mí y sé más sobre los hombres. ¡Conocer más de mí y de los hombres hace más fácil que nos juntemos  de una manera más placentera! ¡Si hubiera sabido a los 22 años lo que sé ahora!
Me gusta cuando los chicos se acercan a mí, incluso cuando no llegamos a nada. Creo que vienen por mi actitud. Hoy trato de ser más accesible  y creo que ellos se dan cuenta de eso.
Ser sexy me hace sentir bien. Me gusta eso. Tal vez lo necesite. Mientras los chicos me traten como si fuese sexy  voy a seguir  actuando como si lo fuese. Voy a disfrutar de todo lo que se siente antes de perder esa condición por ser demasiado mayor.

Dicen que es un desperdicio si alguien no usa su talento o su cerebro  para construir una vida mejor. ¿Es menos un desperdicio si no usas tu sexualidad para tener una vida más agradable?
No pienso averiguarlo. Me limito a disfrutarlo tanto como pueda, mientras pueda.

sábado, 9 de diciembre de 2017

miércoles, 6 de diciembre de 2017

LO MÁXIMO DE LOS CUERNOS: QUE OTRO PREÑE A TU MUJER.
 
         Para muchos no se es un buen cornudo hasta que otro macho no deja preñada a tu mujer.  Esta es una de las grandes fantasías de todos los cornudos. Para algunos es una realidad.
 
 
 Y esta fantasía posiblemente sea la más secreta de las que tenemos los cornudos. Pocos se atreven a decírselo claramente a su mujer.
 
 
         Ver a la esposa preñada es un recordatorio constante de que eres un cornudo. Cuando follas con ella no puedes dejar de pensar que esa panza se la ha hecho otro.
 
 
         Y el máximo del morbo se da en el caso de que ella siga jodiendo con su amante. Verla arreglarse para el que le ha hecho su barriga supone un alto grado de excitación.
 
 
         Con su cuerpo y con sus gestos y acciones le está diciendo al marido: ¡Me han hecho una buena barriga, pero tengo ganas de más polla y prefiero la de otros a la tuya!
 
 
         ¡Cómo se nos pone la polla si vemos como sigue jodiendo! En mi vida de cornudo mi mayor excitación y mi mayor placer sexual creo que lo tuve cuando la vi jodiendo con una buena panza. Casi seguro que el hijo era mío, pero la imaginación no tiene límites.
 
 
         Y esa actitud y ese porte antes y después de joder son para mí de un enorme desafío. Es como decir: ¿No querías cuernos? ¡Pues toma cuernos! ¡Mira los que te he puesto y que bien te los he puesto que hasta me han hecho esta barriga!